Miguel Ángel Mendo
Dormimos para que descanse nuestro cuerpo, pero sobre todo para poder descansar nosotros de nuestra mente lógica, del mundo que crean nuestros pensamientos, tan egocéntrico, tan rígido, tan pequeño y tan simple. De hecho, si no dejamos de pensar no podemos conciliar el sueño, así de sencillo.
Conseguir detener la pesada maquinaria de nuestra mente racional durante una tercera parte de las 24 horas que dura el día, es un requisito ineludible para no volvernos locos.
Es decir, necesitamos absolutamente penetrar cada día, todos los días, en esos desconocidos territorios de la realidad, infinitamente más amplios y más libres que los que concebimos en nuestra vida cotidiana.
Unos territorios misteriosos e inexplorados, pero tan valiosos para nosotros, que, desde nuestros orígenes como seres humanos, hemos necesitado enviar emisarios capaces de viajar allí y traer de vuelta alguna noticia, siempre incierta pero siempre maravillosa, acerca de cómo es aquello. A esos emisarios, a esos auténticos y arriesgados exploradores los llamamos «artistas».

Sólo cerrando los ojos abandonamos el cartabón, la cuadrícula, el tiralíneas. Él control.
Cuánto agradece el cuerpo ese viaje onírico tras «demasiada realidad».
Dormir mucho para estar bien despierto, ya lo decía Unamuno.
Dormir para vivir o lo que es lo mismo, entiendo que apunta Miguel Angel Mendo, dormir para soñar. En estos tiempos de futbol y de calores a rigores, la pausa de hidratación. Y en este apunte aparece al final, de modo cortante el que interpreta los sueños, el artista. Los paises tienen también que dormir para tener sueños? Muchas gracias por tu apunte.
Los países lo tiene muy crudo para soñar. (Soñar en el verdadero sentido de la palabra: escapar de la tiranía de la cruda realidad que imponen los más fuertes y avispados del patio de colegio -que es el concierto internacional-). Siempre que lo han intentado, solo intentado, se les han echado encima de inmediato. Es muy fuerte el control al nivel de nacionalidades.
Muy de acuerdo con el contenido de «Dormir para vivir»