Poema a Madrid

Manuel Janeiro

Madrid
es una ciudad de más de un millón de mierdas.

Los santos adoquines,
las sagradas piedras,
los asfaltos y las aceras
reúnen orines de humanos y perros.

Las deyecciones blancas de las palomas
se sedimentan
en el polvo de las correderas.

De noche,
de las alcantarillas y de las cuevas,
deben salir las ratas
a disfrutar de la cochambre.

El ciudadano experto
mira al suelo
y vadea
ora una cagada de gato,
ora una de perro.

El Madrid de Lope
y de Galdós
rezuma mierda.

Todo es de un mugriento negro:
da igual que sea asfalto,
que bordillo,
que paso de cebra.

Una parda humedad seca
trepa por los sillares de las iglesias,
y en las esquinas de los zaguanes
se hace más densa.

Huele a miseria:
perfume compuesto
por notas de borrachera,
destilado de papeleras,
esencia de contenedores
y aroma de cobijas yertas
abandonadas por semimuertos.

Envejecen los vómitos
en las aceras.

Las calles ya no se riegan.

¿Qué habrá sido
de aquellos barrenderos
que al alba limpiaban Madrid
provistos de escobones y mangueras?

Aquellos que devolvían a la ciudad
el frescor de la sierra.

Salvo cuando llueve,
la única agua limpia
que recoge el suelo
es la que gotea de los balcones
con tiestos.

Madrid
es una ciudad sumida
en un polvo oscuro que se eleva,
que tiñe de mugre las hojas de las acacias,
que alcanza los cielos,
que llega
hasta el aire puro
de los vencejos.

Nota a pie de página

El presente poema no es metafórico. Tampoco utiliza el recurso estilístico de la hipérbole. Es un poema documental, un reportaje objetivo de lo que ven los ojos. Si el lector no se lo puede creer, es porque no vive en Madrid, o si vive, lo hace en el barrio de Salamanca. El presente poema vérité se rodó (más bien se hizo rodando) por el Madrid de los Austrias. El Madrid de Beatriz Galindo (llamada la Latina), el que baja desde Puerta de Moros hasta el Paseo de Ronda y la Castellana.

7 comentarios en “Poema a Madrid”

  1. Si vamos a Madrid habrá que mirar el cielo, habitar en sus pastos azules, como dice el poeta. Que pena y que rabia, que desgracia el abandono y la miseria de esa hermosa ciudad.

  2. Un ¡pum! inicial que va goteando verso a verso, chorreando la cruda realidad de una ciudad que se derrite, se sumerge, se convierte en un exabrupto, un eructo, un retorcido esperpento. Realismo puro y condensado que a ratos te salpica, coherencia, tristeza y rabia combinadas en el transcurso de las palabras sabiamente elegidas, fotografía de la palabra, documental de la desazón que apenas deja espacio para una llamada a la acción. Gracias por tirarnos a la cara lo evidente, lo que sabes pero no acabamos de interiorizar, por desvelar la vergüenza de la no reacción, de la cobardía, de la desesperanza que a ratos o permanentemente acaso, nos acompaña

  3. Conecta con tu grito de decir No. No basta intentar mirar al cielo, como expresabas en otro poema, porque tampoco se ve y la metafora no funciona. Quièn puede cambiar estas cosas? Ah, se te olvidaba el «agua va».
    Felicidades por tu exabrupto.

  4. A Madrid sólo se la puede ultrajar, ensuciar, cubrir de basura y hedores para poderla hundir, cegar su luz, su calidez, alegría y hospitalidad.

    Qué desgobierno está interesado?.

    Dan ganas de llorar, y es que » tiene que llover a cántaros «.

    Que nos devuelvan Madrid, que no borren su cielo ni su espejo: el suelo. Poder pisar con garbo, por favor.

Comentarios

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