Manuel Janeiro
Se me va, se me escapa.
No me da tiempo adorarla.
Me detengo a mirarla y ya se ha ido.
Pasa ante mí sin esperarme.
Vuela vestida de azucena,
maquillada de sol,
perfumada de agua.
Se desnuda el alma
y no me deja abrazarla.
Por las mañanas
tiene los labios pintados de amapola,
y por las noches
se pone una constelación en los párpados
y una raya de lirio en los ojos.
Hoy lleva rosas,
mañana manojos de retama;
ayer llevaba una canción de pájaros
por toda indumentaria.
Es al mismo tiempo procaz
como las flores
e inocente
como las primeras hojas.
Se hace de rogar,
llega de pronto,
te roza,
te inunda de eternidad,
y al poco se aleja de ti,
dejándote un recuerdo de pétalos
para que sigas deseándola.
Pero ¡ay!,
no sé hasta dónde alcanzarán mis fuerzas,
cuánto tiempo más podré seguir en vela.
Temo al día en el que la primavera llegue
y yo no la esté esperando.

Sublime. Me ha encantado.
Del eterno retorno al ¡detente, instante!, el poema te hace reorrer lo vivido y lo por vivir en parakekas tangenciales a la sensación de vivir
Manuel siempre me asombra. Siempre me deja pensativo.
Fugacidad.
Es tu hija.
Es mujer, coquetea y gana.
Hipnotiza, te enamora.
De naturaleza esquiva.
Por ello sufres. Por lo mismo asombra.
No temas, es tu amante eterna, como son los amores efímeros e imperecederos. Ni ella faltará jamás a vuestra cita, ni tu podrás dejar nunca de rendirte a su seducción.
Magnífico!
Me ha resonado con estos versos de Louise Glück de “Perséfone la errante” (del libro “Averno”):
Volverá la primavera, un sueño
basado en una falsedad:
que los muertos vuelven.
Precioso , de verdad !!
El ritmo una maravilla . Enhorabuena!! Gracias por compartirlo
Cuanta sabia belleza en tu poema, Manuel!!
Tu poema es una forma intensa y bella de transmitirnos tu deseo de compartir el placer de seguir el despertar incesante de la naturaleza. Mientras alimentes y compartas este deseo el futuro habitará entre nosotros.
Un fuerte abrazo
Mi impresión: un poema etéreo y luminoso. Un placer leerlo.
Mentres a escribas, permanecerá aí, espida polas túas palabras: para todos os que temos a sorte de lérte, Manolo.