Arturo Lorenzo
A la memoria de Luis L. G.
Se abría ante nosotros un territorio lleno de sugestivas promesas y estrepitosos fracasos. No sería fácil, pero había que intentarlo.
En apariencia todo estaba absolutamente correcto y nadie parecía estar dispuesto a pedir cuentas de nada a nadie.
Colinas arriba los bosques dejaban sentir la humareda de su lamento y el crepitar de la savia por sus venas vegetales. Brotaban las fuentes con la alegría de quien se precipita hacia valles plenos de fronda y extensas sombras de verano.
—Olvida la memoria de tus penas, amigo, y ven a construir aquí el arca que preservará los versos que aún no has pronunciado, tus palabras aún no escritas.
En estas estábamos cuando explotó la tormenta.
Me quedan bellísimas imágenes del lugar y el recuerdo de tu cuerpo arrastrado por el vendaval de aguas asesinas.
Madrid, enero de 2026

¡Muy bien!
Añado un comentario de filólogo:
No es lo mismo en castellano «preservar» que «conservar». Se está utilizando erróneamente «preservar» (por obra del inglés to preserve). NO es lo mismo «Conservar la leche» (en buen estado) que «preservarla de» la luz.
¡Falta de sensibilidad para captar los anglicismos que invaden el español!