Otra forma de tomar el té

Adela Rodríguez

Es invierno. Hace poco que nos conocemos. Todo el tiempo que tenemos libre lo pasamos juntos.

Llego a su casa puntualmente y toco el timbre. Abre y casi sin más me ofrece un té. Mientras lo prepara me entretengo en el salón mirando algo, no sé qué.

Entra, me venda los ojos, me desnuda y cogiéndome de la mano me conduce a través de la casa hasta que, en una cálida y húmeda atmósfera, percibo un intenso olor a té con jazmín.

Me destapa los ojos, estamos ante la bañera llena. ¿Lo probamos? Susurra.

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