El alfabeto griego

Poesía, 140 mm  x  210 mm, 37 págs. 15 €

En la obra de Manuel Janeiro —novela, cuento, ensayo y poesía— hay un descreimiento en los géneros literarios y una fe ciega en lo poético. Ha publicado autobiografías que son novelas, cuentos que son poemas y poemas que son ensayos.

En El alfabeto griego injerta en la poesía registros propios del ensayo, no como cuerpos extraños, sino como fuentes de una lírica renovada. La profusión de símbolos, cultismos y referencias culturales —más próximos al autor que al lector— puede generar cierta distancia inicial. Pero, para quien se adentre en el poemario, la complejidad será parte esencial de su atractivo.

Fragmento

Poemas, págs. 42, 47 y 48

ς (1-1)

Sigma uno menos uno

En los márgenes del mundo en los que vivo

dos águilas chillan como si fuesen mensajeros áulicos.

Silban cánticos breves sobre el humedal del valle.

Resuenan en el vacío, limpian el éter, ennoblecen el aire.

Lucientes, orgullosas y solas se pasan la mañana arando

[el cielo,

cosechando serpientes.

Sospecho que su predilección por los ofidios

tiene más que ver con los designios de la divinidad

que con una mera costumbre alimenticia.

Devorando serpientes impiden que lo celestial se pueble

de orgullosos seres.

Los educados en el doctrinal pitagórico,

en la cosmogonía órfica, en los misterios eleusinos

sabemos que, en el futuro origen,

del cuerpo de las serpientes surgirán las águilas.

Es preciso que lo real aparezca bajo un aspecto

que se niegue a sí mismo, dice Pániker.

A cualquier visión hay que aplicar un ojo adaptado

a lo que se debe ver, dice Plotino.

π (1-1)

Pi uno menos uno

La afirmación de Platón en el Timeo:

“El tiempo es la imagen móvil de la eternidad”,

se me antoja anticipadamente cinematográfica.

Thomas Alva Edison, el primer cineasta,

no pretende captar lo actual, sino hacer patente lo eterno.

Primero la fotografía descubre la luz,

después el cine el tiempo.

Luz y tiempo se hacen en el cine inteligibles.

ο (1-1)

Ómicron uno menos uno

Hay un punto de encuentro.

La metafísica se refiere al más allá.

La poesía hace trascendente el más acá.

Árbol, hoja, tierra.

La hoja es el punto de encuentro.

Poesía y metafísica no son sistemas

de negación de la muerte como las religiones.

Poesía y metafísica viven en la muerte

como las hojas.